divendres, 20 d’agost del 2010

Por entredicho entre suelas

Vamos corriendo por la vía del tren y un sapo salta al río mientras se zambullen las ranas de cabeza al tajo. Los tomates brillan en un suelo de relumbrón y las cocas andan metidas entre farolillos y saraos donde no importa quien toca sino quien rima la pelota.
No quisiera yo parecer un guante almidonado pero señores, ¿qué puedo hacer si tengo un niño taimado que puede romper las cien mil verjas de la casa de la ruptura que yace en el nido del folclore con el viento por tañido?
Un dromedario contempla la nave de paso y fuman los cigarros que recogen en los costados. Mira tú por dónde vas que quizás a la carrera te pierdas una portera que mira para otro lado.

2 comentaris:

  1. No me extraña que el dromedario mire pasar la nave mientras fuma, para él tiene que haber sido una sorpresa la extraña hermandad entre ranas y sapos, ellas sanas y ellos guapos.
    Pero, por favor, que se aparte de la vía y se olvide de los tomates, ya los cogerá otro día.

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  2. Mu bueno; y muy rimao que te ha quedao. Muacs!

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